Alimentos que ayudan a tus discos intervertebrales.

Dieta antiinflamatoria en Almería

¿Sabías que lo que pones en tu plato puede ser tan determinante para tu espalda como la forma en que te sientas o te mueves?

Cuando hablamos de lumbalgia crónica o problemas de discos, solemos pensar solo en «huesos», pero el tejido que realmente necesita nuestra atención es el cartílago y el colágeno.

El ajuste de un quiropráctico ayuda a devolver la movilidad a la vértebra y la nutrición antiinflamatoria es la que proporciona la materia prima para que el disco se mantenga hidratado y fuerte.

¿Por qué el disco intervertebral necesita «comer» bien?

Los discos actúan como amortiguadores. Cuando hay una inflamación sistémica (causada por el estrés, el sedentarismo o una mala dieta), estos discos pierden agua y flexibilidad, volviéndose más propensos a desgastarse y en ciertos casos a hernias.

¡Aquí es donde nuestra huerta almeriense se convierte en tu mejor aliada!

Productos de Almería para tu espalda.

Aquí tienes los pilares de una dieta para tus discos:

  • El Tomate (Licopeno y Vitamina C): Vital para la síntesis de colágeno. Un disco fuerte depende de una estructura de colágeno sólida. Consumirlo un tomate de calidad, natural o en gazpacho, ayuda a combatir la oxidación celular.

  • Pimientos (Vitamina C a raudales): Superan incluso a la naranja, la vitamina C es el «pegamento» que ayuda a mantener unidas las fibras de tus discos intervertebrales.

  • Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE): El oro líquido es un potente antiinflamatorio natural, contiene oleocantal, una sustancia que actúa de forma similar al ibuprofeno, pero sin los efectos secundarios para tu estómago.

  • Pescado Azul del Mediterráneo: La sardina o la caballa son ricas en Omega-3, esencial para reducir la inflamación de los nervios que suelen comprimirse en las lumbalgias.

3 Consejos prácticos para empezar hoy:

  1. Hidratación constante: El disco es mayoritariamente agua, si estás deshidratado, tus discos también, reducen de tamaño y amortiguan menos.

  2. Menos azúcar, más movimiento: El azúcar refinado favorece la inflamación, cámbialo por fruta local de temporada.

  3. El binomio Quiropráctica + Nutrición: Mientras la quiropráctica asegura que el flujo nervioso y la alineación sean óptimos, la nutrición asegura que los tejidos tengan con qué repararse.

Nota importante: Una espalda sana no es solo la ausencia de dolor, es un cuerpo que se nutre y se mueve en equilibrio.